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Archivo Pilladas

Salir en chandal para realizar un circuito de jogging en el parque puede acabar en un rato de sexo al aire libre, esto es lo que le ocurre a una chica rubia que como buena deportista, sale una tarde a correr y se encuentra con un espontaneo que le ofrece realizar sexo.

Caminan un rato mientras charlan y a los 6 minutos el tipo que va cámara en mano ya consigue sobarle las tetas. Ambos se ocultan dentro de lo posible de las zonas más transitadas, tras una zona con vigas, aunque en segundo plano puede observarse como se mueve un cuerpo a unos metros de distancia. Sin darle importancia ella se arrodilla y comienza a pajear al chico, haciendole una buena mamada. Tras un rato chupando polla ella se baja los pantalones, se quita la ropa interior y el calzado, el tipo trata de masturbarla de forma bastante torpe y acaba penetrando directamente, embistiendo a buen ritmo desde atrás vemos el redondo culazo de la rubia, mientras ella se apoya en un borde de ladrillo.

El lugar no da para muchas comodidades asi que ella cambia de postura dandose la vuelta, bajando la posición y metiendose el pene, casi sentandose encima del chico, cogiendole por la cintura y empujando contra él. Descubrimos que el cuerpo que se movia a lo lejos está muy cerca de la pareja, es un voyeur que mira entre las vigas mientras se masturba, aunque cuesta entender lo que dice el viejo. Mientras el cámara bromea con el anciano, vemos terminar este polvo POV con otra buena mamada de la chica y una corrida en su carita.

Ally Ann es otra joven de apenas 19 años que ya ha hecho sus pinitos en el porno, rodando algunas escenas en la industria norteamericana, aunque según su Twitter actualmente está falta de actividad. Pechos pequeños, cuerpo menudo con buen culo, rubia, ojos azules… este angelito se encontraba dando una vuelta en el paseo marítimo cercano a la playa hasta que unos tipos llamaron su atención para engatusarla, como en otras series como Public Invasion, la convencen para realizar una escena erótica, que luego es un buen polvazo.

Una vez en la habitación donde se alojan ella se divierte mamando una polla bien gorda, que parece sentir bien adentro cuando la follan desde atrás, tumbada en misionero y trotando encima del tipo mientras el plano capta sus nalgas botando, sobretodo a juzgar por los gemidos de la chica y las caras que pone a partir del minuto 25. Tras el extasis de calzarse semejante polla, la joven la chupa como si fuese un helado de polo y pajea a su amante hasta obtener la leche.

Cuando se habla de la calidad de los diálogos en el cine porno y de la solidez del guión se busca el cachondeo del absurdo, hacer algo que intelectualmente sea tan malo, que resulte bueno. A veces las conversaciones en las escenas de chicas pilladas en la calle son un gran coñazo, porque nadie se lo cree, porque son intentos pueriles de ligar y se trata de hacer pensar a Diógenes que esto sucede así, en vez de hacer algo bestia y realista.

Durante el inicio de esta escena, un tipo persigue a una joven celestina a la que va interrogando con pudor sobre que son exactamente esas fiestas universitarias que orgasmiza; ella muy recatada al principio acaba admitiendo que son orgias entre diferentes estudiantes del campus que le dan al sano vicio de follar. Eso si, aclara que ella está para organizar a los follarines y encontrar el local, pero no va a fornicar. Sin embargo, aunque empezaba cubriendose con una gabardina, por minutos se va desvistiendo quedandose en un top y una colorida mini falda.

Con unas técnicas de seducción que harian llorar al protagonista de Pagafantas, el individuo perseguidor acaba llevandose a la chica al catre para follar no durante la fiesta, sino antes de que empiecen a llegar los invitados, comienzan con un mamadón rápido entre las escaleras de un sórdido edificio. Agachandose como si fuese a realizar ejercicios de estiramiento, ella se coloca contra la pared sin doblar las rodillas para recibir polla por detrás, siguen taladrando de pie aunque ella levanta una pierna para cambiar de postura. Finalmente, una pajilla con corrida facial y para casa.

La monina Monica entra y sale del aparcamiento y de repente aparece en un abrir y cerrar de ojos tumbada en la cama de un apartamento, alli se desviste y se coloca un cantoso bikini color rosa chicle. En pocos instantes ya la vemos tratando de engullir el nabo de su amante, un tipo negro superdotado que de forma extraña no se quita las botas para follar y pisa las sábanas con el calzado de calle mientras la monta.

Es una escena de sexo interracial (aunque el término no gusta por la carga ideológica del fascismo europeo), no hay penetración anal (pobre culo si la hubiese) pero hay múltiples posturas de penetración vaginal, medio kamasutra vaya, trotando delante y detrás donde vemos el plano del culazo de Monica, tumbada con las piernas cerradas, en el clásico misionero… lo mejor es la corrida facial final, donde ella no hace ascos a tragar leche.

En un magnifico guión que sólo tiene cabida en el porno (salir a pasear y follar ese mismo dia es algo fijo) un representante de una agencia de modelos se cruza con una bella jovencita rubia a la cual convence sin esfuerzo para que vaya a un estudio para una sesión de fotos.

Allí, como era evidente hasta para el pajero más ingenuo, la joven se desviste y en unos segundos se haya tumbada en pelotas en un sofá mientras el supuesto representante de modelos le come el coño. Ella le devuelve el favor con una buena mamada y se incorpora al rato para trotar encima del rabo ofreciendo un plano de espaldas al cámara y después otro botando de frente. La mejor postura de todas, sin duda en la que ella se agarra al tipo y este la folla cogiendola de pie.

Las infidelidades son un morbo añadido que se busca reproducir entre las fantasias del cine porno, porque el porno está para eso, para ver cosas excitantes y masturbarse, no para ver una gran trama o una interpretación sublime de los actores.

Dentro del subgénero ebony, o el porno con actores y actrices negras o “de color” para evitar prejuicios racistas, se utilizan los mismos esquemas que en cualquier otro tipo de porno, mismas situaciones o forma de excitar al público. En esta escena, un tipo llega a casa y se encuentra con una chica dándole a la tecla de su laptop mientras está tumbada y… sin ropa interior. El cachas de polla de chocolate se da cuenta de que la joven lo que quiere es hacerle caer en la tentación, en un primer momento y de forma clásica, el hombre se niega a engañar a su esposa siendo infiel con la cachonda que no lleva bragas, pero tras mostrarle algo más de chicha, cae como un primo a comer coñito.

Se ponen a follar en diferentes posturas hasta que son sorprendidos por la mujer que acaba de llegar a casa, nada más hacer acto de presencia en la sala (por cierto, enorme como en cualquier mansión americana), ella decide unirse a un trio y follar alli mismo antes que perder tiempo echandole la bronca a su marido.

Cámara en mano, los intrépidos cazadores de bellezas salen a la calle cuando ha amanecido y ¡sorpresa! se topan de frente con una morena bien potentorra que gira la calle de vuelta a casa, con unas cuantas copas entre pecho y espalda, tras una noche de fiesta por las discotecas de la ciudad, lo que los americanos llaman “a night of clubbing”.

Ni corta ni perezosa acepta seguir de farra hasta que cierren el último after hours, alli es donde cae la joven, que acaba follando y mamando en los baños del local.

Las maduras no siempre cumplen el manido tópicazo de la búsqueda de un macho joven en cuanto a preferencias sexuales se refiere, aunque esten casadas, no siempre están felizmente casadas y pueden buscar aventuras fuera del lecho matrimonial.

Normalmente utilizan los contactos que tienen en su entorno, ya sea entre los compañeros de trabajo, las amistades, los vecinos o en estos tiempos que corren incluso en las redes sociales donde se forman grandes comunidades de gente que buscan ligar rápidamente para fines sexuales principalmente.

La jugarreta al marido no siempre queda escondida y a esta madura le ha salido caro grabar con su amante como le comia la polla en la pausa para comer del trabajo.

Cuesta mucho encontrar a guarras que acepten un buen fajo de billetes a cambio de follar en plena calle con un desconocido. Cómo dice el dicho: si se busca se encuentra. Dicho y hecho, en este video pillan a una chica checa que tras mucho dialogo y cháchara se pone a comer rabo. Tras alejarse un poco de las zonas transitadas de la ciudad, entre matorrales echan un polvo rápido.

Mezclar las drogas que se consumen en las discotecas con el calentón no es buena idea, pueden pasar cosas como esta, un grupo de amigas se desmadra en una discoteca y empiezan a comer rabos por doquier.

No sera conocida para muchos, pero seguro que os da para paja. En una fiesta universitaria esta chica es grabada haciendole una buena mamada a un tipo, otro compañero universitario que entre fiesta y alcohol, consigue recibir sexo oral de una bella universitaria italiana.

Increible comidita de coño que le hace este joven a su novia. Tras besarse, le quita las bragas y comienza a lamer, chupar y sorber su coño. La chica se tumba y disfruta, la cosa se calienta hasta tal punto que se puede ver en la expresion de la chica como se pone nerviosa, tiembla, no puede controlar sus piernas y pone caras dejando claro que no puede mas del gusto.

Como buen comedor de coños, el chico no lucha con ella ni la agarra para calmarla y que deje de moverse. El se incorpora para seguir con la mamada de chocho y espera a recibir su mamada hasta que cumple con su parte.

Asi es el porno casero, sexo de parejas donde no hay el machismo de las superproducciones porno. Como sabreis si sois buenos pornocinefilos, en el porno hay pocas escenas de comiditas de coño comparadas con escenas de chicas comiendo rabo.

Esta escena me recuerda a los videos de “pilladas” de Public Invasion que fueron copiados en otro tipo de series de sexo al aire libre o al menos de chicas que son abordadas en lugares públicos y son convencidas para tener un rato de sexo.

Un tipo aborda a una joven colegiala y la convence para ir a fornicar un rato en un pequeño bosque, lejos de la carretera. Una escena bastante bien conseguida sin usar el manido recurso del fajo de billetes.

Nunca te fies de los curiosos, si te entra un calentón en la discoteca cuidado a la hora de irse a los baños! Te puede ocurrir como a estos dos tristes, que les cazan con el culo al aire mientras trataban patéticamente de follar borrachos.




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