Ya nos avisa el dicho popular : “Donde tengas la olla no metas la polla“. Lo cual viene a decir que donde tengas asuntos serios debes actuar racionalmente y no mezclar las emociones, los sentimientos humanos deben permanecer en un segundo plano cuando las obligaciones de la vida deben cumplirse con rigor.
Sin embargo no siempre hacemos caso de la sabiduria popular y tiramos por donde nos sale. En una sociedad tan dura y competitiva como la japonesa, con una ética que exige muchísimo del individuo, que debe cumplir con sus obligaciones tanto para el Japón como las obligaciones contraidas son sus semejantes, tambien hay individuos que se saltan las normas, como esta pareja que echa un polvo en el trabajo:





















